
Enraizado en el Périgord Vert, el proyecto tiene como misión descubrir, preservar y dar a conocer las setas silvestres locales y las moléculas que producen, al mismo tiempo que destaca su papel esencial en el equilibrio de los bosques y en nuestra salud.
A través de investigaciones y exploraciones en el bosque, se identifican especies autóctonas y se integran en una micoteca viva de estirpes locales.
Esta colección constituye una memoria del territorio, que permite preservar la diversidad fúngica frente a la degradación de los medios naturales, la intensificación de las talas a ras y la desaparición de los árboles viejos que constituyen biotopos.
A continuación, los hongos y su micelio se reproducen en laboratorio y se cultivan en pequeñas series en la champiñonera (granja de setas). Cuando es posible, algunas especies —especialmente las más raras o frágiles— se reintroducen en su hábitat de origen.
De este trabajo surgen dos vías complementarias que prolongan el vínculo entre el bosque, la alimentación y la salud:

A través de la gama de micoterapia Fungaliste, el proyecto se esfuerza por transmitir las propiedades medicinales de las setas, valorizando las variedades forestales y las moléculas naturales que estas han desarrollado durante generaciones en el corazón de los ecosistemas.
Este enfoque se inscribe en el núcleo de la misión: preservar, comprender y compartir el potencial medicinal procedente del bosque.
Elaboramos extractos artesanales mediante un proceso de doble extracción hidroalcohólica, a partir de agua de manantial y alcohol, con el fin de hacer biodisponibles sus compuestos activos —polisacáridos, triterpenos y otras moléculas de interés—.
Estos extractos forman parte de un enfoque inspirado en los ecosistemas forestales, donde los hongos se convierten en un vínculo directo entre la salud del bosque y la de los seres vivos.
En torno a este proyecto gravita y colabora a menudo una hermandad de micólogos y amantes de los hongos: amigos que salen regularmente de expedición al bosque y que están profundamente vinculados a estas mismas reflexiones sobre el bosque y el micelio. Filipe Sousa, Luis Potter, Rodolfo Velez.
En esta exploración misteriosa y a veces casi invisible, compartimos nuestros descubrimientos, nuestro asombro y nuestra fascinación común por el mundo fúngico —un imaginario fértil donde se encuentran la intuición, los conocimientos ancestrales y la ciencia—, así como la convicción de que el bosque no es un decorado, sino un organismo relacional del que formamos parte.